¿De dónde viene, cólera, furor arrebatado,
tempestad envolvente sin flores y sin frutos,
informe masa gris, rostro deshilachado?
Mirad entre sus piernas los negros atributos
de una maldad sin límites, liberta y peregrina.
Sus piernas son columnas que sustentan al mundo
y al mundo bambolean como una bambalina.
Mirad a nuestra altura su rostro tan inmundo,
bañándonos su sangre, su sudor y su llanto.
¡Mirad! Pero no vemos, cegados por la ira,
el miedo y la impotencia. Somos manos sin canto,
ososo combustible para la eterna pira.
Escuchad su lamento porfiado, su grito
horadante y profundo, su aliento infernal...
Pero no huyáis: su origen es el nuestro, su rito
nuestro rito primero, tormentoso, abismal.
El origen del hombre es el de la tormenta,
su historia testimonio de actos infrahumanos,
negro temblor de truenos su espíritu violenta,
acerado brillar de rayos toledanos
refulge en su pasado y sus pasos orienta
a sus propias entrañas donde enterrar las manos.


muy bueno :-)
Magnífico poema, jamás se me habría ocurrido hacer un escrito semejante a una tormenta. La verdad es que le das mucha más vida de que que realmente tiene. ¿Filicidades!
¡Ah yo ando cerca de ti, soy de Granollers!