Aprovechando estos días festivos para ponerme al día con mis amigos de La Coctelera y Facebook, llegué, desde una crítica de "Avatar", película que espero ver proximamente, hasta una página donde se habla de la servidumbre moderna. Un video de 52 minutos, de recomendable visionado, me ha retrotraído a un poema que escribí hace muchos años y, rescatado de "Orto" donde lo publiqué, reproduzco a continuación.
LOS ESCLAVOS
Los esclavos arrastran su sudor y su sangre bajo el polvo del amo
-barro para el edificio del mundo.-
Las esclavas llevan
-más barro-
el vientre mordido y las caderas quemadas.
Las esclavas llevan
un hierro candente en sus entrañas,
un amasijo de huesos condenados.
Cifras, números sin rostro,
esqueletos dormidos sin descanso
deambulan en la noche del Planeta.
Arañan la tierra falanges descarnadas
y la Tierra no sangra,
no puede sangrar porque está seca.
La Tierra es la Gran Esclava
y nosotros, sus hijos:
amasijo de huesos
condenados a su piel,
condenados a su vientre,
siempre sedientos,
con el agua siempre al alcance de la mano
y sedientos siempre.
Os estoy llamando esclavos,
os estoy llamando esclavos
y me lo llamo:
esclavos de un orden o del caos,
esclavos del reloj y del trabajo,
esclavos del tiempo y la indigencia,
esclavos de un pueblo, de una ciudad,
de un país, del mundo,
esclavos de la política,
del sexo, del dinero,
esclavos de otros esclavos.
Esclavos de una idea.
Esclavos del día o de la noche.
Esclavos de la vida y de la muerte.
Esclavos
-no quiero creerlo-,
esclavos sin látigo contra que rebelarse.


impresionante poema!!!
FELIZ 2010!!!!! :-)