TREN ÚLTIMO
volverás a correr detrás de todos los trenes
como único oficio
José Luis García Herrera
Sobre traviesas de hormigón y carriles soldados,
hasta mí, alma de madera que soy,
aromada de tiempo, envuelta en humo,
como una cabellera de recuerdos,
como una cabellera de viento
ululando aún entre los pinos,
como un renacer de ecos herrumbrosos,
metal contra metal, estacionados
junto a la vía muerta de los olvidados nombres,
como una cabellera de sueños cenicientos
despeinándose de pronto al nuevo
sol naciente de vagones, llegas,
aunque sean los mismos,
con otros campos en los ojos,
con otros puentes, otros pueblos,
otras gentes asomándose urgentes
a tu retina tenaz y pasajera.
Pleno de amor y lejanía,
herido de adioses
-la vida que nos cambia es siempre
la misma vida-, pasas,
te detienes y pasas, porque yo
me he subido ya a todos los trenes
y no puedo acompañarte.
Corrí tras de los trenes con mi mirar de niño,
asombro paralelo inundado de azules,
muchachas y limones, hasta subir a ellos
mi equipaje de sueños y horizontes posibles,
abrazando la vida, los sueños, la alegría
sobre un balasto de penas y amargas despedidas.
Aprendí que el mundo era más grande
y que era cada estación
una Alejandría sin llamas,
fui viajero al albur de un destino férreo
para llegar a ti, tren último
deslizándote urgente bajo la catenaria
de mi corazón, ya vagón de mercancías,
almacén rodante de amores y nostalgias,
poemas nunca escritos y ese poso amarillo
que abandona en las nubes el día que se acaba.
Para ahora - las traviesas de mi alma
tienen el aroma y el color de la brea-
correr tras de ti -no tengo más oficio-,
correr tras de ti con la vida en los ojos.



jlgarciaherrera dijo
Amigo Jesús,
en primer lugar agradecerte que hayas escogido mis versos como cita al hermoso poema que has escrito y felicitarte por la grandeza humana y poética de un poema que recorre la vida desde la meseta de la piel hasta la cordillera del corazón.
Andamos siempre corriendo detrás de los trenes, subiéndonos a veces y, en la mayoría de casos, viéndolos alejarse por el horizonte. En todo caso, correr de los trenes significa que seguimos vivos y que la esperanza de alcanzarlos nos anima a seguir avivando la hoguera de los sueños,
José Luis
8 Noviembre 2009 | 12:28 AM