MAR DE PONIENTE
Se sorprende a si mismo ensangrentado,
víctima o verdugo tendido hacia la noche,
curare en las espumas que no alcanzan estrellas
y en el fondo tranquilo donde nace la vida
el abrazo del sol se aventura y se pierde.
Es el mar cuando el día se vierte en sus entrañas
un vasto claroscuro vecino de la aurora,
un espejo que tiende a girar sus azogues,
un pequeño universo en la estancia de Dios
que absorto contempla los diamantes del agua.
Pues que la vida se acaba y siempre se renueva
habrá siempre unos ojos mirando hacia poniente,
sondando el interior del mar que los levanta
en oscuro oleaje de respuestas perdidas,
del mar que ya amanece lejano en otros besos.
El sol intuye sombras pero ignora los fuegos
que en el mar cabecean cuando gana su espalda,
nada sabe del tiempo que los hombres medimos
observando el ocaso y su reloj de sangre
sobre el mar de poniente y su beso de muerte.





Fernando dijo
La mar...
Buen dia Jesus
12 Julio 2009 | 12:41 PM