Día de libros y rosas
Ya hemos cumplido con la tradicción. Ahora a disfrutar de la efímera belleza de las rosas y del olor imperecedero de la palabra escrita.
En mi tierra habrán celebrado festivamente la sangrienta debelación de Villalar. Así somos, celebramos por victorias las derrotas. Como castellano lejos de su tierra, dejo aquí un soneto que dediqué al Pino Gordo que se encuentra a la entrada de Sardón de Duero, mi pueblo añorado, sobreviviendo al trazado de la carretera y narrando desde su perenne soledad sucesos olvidados a quien quiere y sabe escucharle. Es una buena manera de hacer patria, pienso yo.
Al Pino Gordo
(Símbolo grabado en el escudo
y en el corazón de pueblo.)
Invicto bastión, centinela alerta,
dominas, señero, el pinar y el viento,
la tierra que sufre el castigo lento
de siglos vacíos en su alma yerta.
Guardián honorario en la entrada abierta,
refieres, inmenso, el fatal evento,
la crónica cierta, el abril contento
del pueblo dormido en su paz desierta.
Altura soberbia erigida en alma,
expléndida talla, vigor profundo,
perenne tu copa levantas en calma,
extiendes tu sombra al compás del mundo,
el tiempo se para a estrechar tu palma
y en ti se remonta, inmortal, fecundo.



Fernando dijo
Buen dia de todos los libros
24 Abril 2009 | 12:10 AM