LA CIUDAD CASTELLANA ERA UNA FIESTA (Valladolid en el recuerdo)
Valladolid se encuentra relativamente cerca de Sardón de Duero ( Más tarde viví en la ciudad y descubrí sus calles, sus monumentos, sus secretos lugares, su acontecer diario, sus gentes, sus poetas, su historia en piedra y agua… Hoy, desde el recuerdo, dejo aquí un fragmento de un romance más extenso en que hago alusión a los viajes y a mi primer recital poético en las inefables e inolvidables “Mañanas de
Valladolid
Surgiendo de la niebla y los secanos
la ciudad castellana era una fiesta
en mis ojos de niño alucinado
cuando íbamos de compras, de visita
a casa de los tíos. Y era mayo
con flores de cristal, fruta prohibida,
maravilla engarzada en el asfalto,
para mi pobre enero, cada viaje.
Las voces que la piedra ha conservado,
inefables aún, ineluctables,
granaban mis oídos como marzo,
invisible la nieve de su frente,
granaba con su soplo los sembrados.
Por las calles antiguas y los libros
mis pasos vacilantes se adentraron,
el alma de Castilla y tanta historia
respondían al eco de mis pasos,
al eco de mis pasos los poetas
de amordazada voz, los vates gratos
a los dueños del día, hasta un silencio
de versos nunca escritos elevaron
sus rítmicos secretos, y mis dedos
contaban las auroras, los ocasos
dorados, las palabras como arenas
de rumoroso mar alto y lejano.

Casa de Cervantes (recital poético)
¡Qué luz tan azul, qué mundo nuevo,
qué despertar de luna en los vocablos,
qué posesión del verbo que volaba
cervantina mañana como un dardo
buscando un corazón, un alba pura!
Nicomedes, al frente del senado,
asentía: “Hay poeta.” Su melena,
nevada por los versos, era nardo
de luz, era poema. Era yo entonces,
heredero de inviernos y veranos,
primavera de dicha enajenada,
otoño vislumbrado con trabajo,
estremecido asombro entre las plumas
que a mis versos ponían los aplausos.



Fernando dijo
Ten buena noche
16 Enero 2009 | 09:42 PM