Yo busqué un mar donde acaso lo hubo,
en las áridas planicies desiertas de la aurora,
pero nunca fui mariero en tierra.
Yo busqué un mar mirando hacia las nubes,
velas blancas de adioses, en las tardes tranquilas.
Fui náufrago invertido bajo olas de lluvia.
Pero no sentí en la boca el sabor de la noche,
el sabor de la sal de un desierto marino,
la agria bocanada oscura de los vientos.
Y sin embargo busqué el mar,
busqué el mar porque en mi sangre
naufragaba la vida.


Siempre queda la mar.
A mi todos los poemas de mar me recuerdan la pagina primera de Mobydick
Buena noche