Dijiste adios con palomas en las manos

DESPEDIDA
Dijiste adiós con palomas en las manos
y un beso para otro anidaba en tu boca;
el corazón palpitando a flor de labios
mentía sin saberlo.
El tren sacó entonces su pañuelo de humo,
el amargo sobresalto de su voz
quebró la tarde y el lento día tuvo
urgencia repentina.
Temblando como el labio que ahora calla
quedó el corazón en el pañuelo
y la tarde con sus risas y su magia,
pintada de tristeza.
El húmedo espejo de una lágrima
reflejó la tibia curvatura del vacío
y el mundo que a otros ojos maravilla
parecía perdido.
Dijiste adiós y se quebró el universo.
En la tierna geografía de los rostros
una lluvia de llanto grabó los surcos
que ahora cubre el polvo.




Maria Silvina Lamarque dijo
Que belleza Jesus, me gusto este atardecer en tus letras, una despedida con rostro triste acompaña. Besos
22 Septiembre 2008 | 11:53 PM