A Miguel le dediqué estos versos:

MIGUEL HERNÁNDEZ

Umbrío por la pena, casi bruno,

del dolor eres hijo y de la muerte,

de la noche del toro ya humillado,

vencido y siempre eterno, inexorable.

Tus grandes ojos hieren de la historia

la sombra que viviste entre cuchillos.

Tu campesina voz y tu alegría

murieron por la pena sepultadas.

Te has quedado solo, sin tu sombra,

sin tus huesos, tu boca, tu mirada,

sin victoria, sin cárcel, con poetas.

El barro te ha ganado, pero vives

en un eco sin muerte y en un viento

que viene por la tierra enamorado.

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernández "El rayo que no cesa"