El Centro Cultural Federico García Lorca Asociación Andaluza, en el incomparable marco de los jardines interiores del Distrito Municipal de Nou Barris de Barcelona, un antiguo manicomio reconvertido en espacio cultural y lúdico, ha otorgado en la tarde noche de ayer los premios del XVII Certamen de Poesía que, con el nombre del poeta granadino, organizan con esmero y brillantez año tras año.

Tras la entrega de galardones en la que tuve el honor de recoger el Primer Premio, el grupo de Danza y Coro Rociero de la entidad, nos deleitó con actuaciones llenas de arte y sentimiento.

En cuanto aparezca en su página, la reseña del acto, pondré el nombre de los galardonados e intentaré colgar los poemas del Segundo y Tercer Premio. El Primero, del que obviamente tengo copia, lo obtuvo el siguiente poema:

El Presidente de la Entidad con los galardonados

ROJO SOBRE BLANCO

Escribir un poema desangra gota a gota

(Pablo le Riverend)

En el blanco papel de la mañana

dejo la tinta roja de mis versos

y estallan jubilosos universos

cuando no la tristeza más humana.

Desde la sangre escribo dolorida.

Por las venas abiertas os entrego

mi luz, mi viento. Un rojo río os lego

con palabras de sangre compartida.

Es la sangre que viene desde antiguo,

del primer balbuceo del idioma,

del silencio, del rezo, del aroma

que ensalza para siempre un don exiguo.

¡Oh, mínima expresión, un roce apenas,

origen de la lengua, de esta herida

que a borbotones deja tanta vida

sobre el blanco papel de negras penas!

¡Oh, verbo castellano, modelado

con la sangre de tantos corazones!

¡Palabras de raras gemaciones

por ribazos del verso enamorado!

¡Oh, voces detenidas un momento

por hablar de la muerte y de los ríos,

del polvo y de la mar, de labrantíos

y lunas, y -¡ay!- de amor y verde viento!

¡Oh, versos que quedaron por Granada

huérfanos de su voz, de su alegría,

de luz que Federico se decía

y se nublo en la tarde derramada!

¡Soledad del poeta en otro suelo

y en la cárcel más negra de su tierra!

Desterrados los versos no se cierra

esta sima crüel del desconsuelo.

Escribir un poema es darle al llanto

libertad, darle al fuego un árbol verde,

al mar darle un velero que recuerde,

varado, el viento azul, el roto canto

de los poetas muertos sin remedio.

Es levantar la sangre asesinada

por la calle de olvido adoquinada.

Romper el toro gris de lento tedio.

Y sangrar, y sangrar, sangrar a muerte

por las yemas sin alma de los dedos

y la oscura ribera de los miedos

mientras la luna mira y se divierte.

Apurando la sangre con que sangro,

abro mi soledad en esta entrega,

en esta llaga amiga y nocherniega:

abro mi corazón y me desangro.

Por las venas abiertas os entrego

el legado del verso que recibo

esperando, desnudo, el decisivo

momento de entregar mi vida al fuego.


Grupo de Danza Rociera