CON ONCE GOLPES CIEGAMENTE HUMANOS
De "ORTO", mi primer libro publicado, extraigo este soneto, en el que aprecio influencias de Blas de Otero y Miguel Hernández. Ha llovido mucho desde entonces y muchos versos se han secado a la vera del camino, pero otros irán brotando con nuevas lluvias y renovadas ilusiones.
CON ONCE GOLPES CIEGAMENTE HUMANOS
Titilan en la noche los pendientes
y se visten de rojo las navajas.
Aún hay hombres que piden las migajas
y el aliento me escarba entre los dientes.
Once golpes sedientos y dementes
sobre el tapete de activas barajas
van escupiendo un alma hecha rodajas
mientras el viento ondula las serpientes,
once golpes amigos y mortales
que no distinguen nunca espalda y pecho
y caen como gritos en las manos,
once golpes de rabia y arrabales,
once golpes de amor y duro lecho:
mis once golpes ciegamente humanos.



Fernando dijo
mucho ritmo hermoso
Buen dia
25 Mayo 2008 | 10:21 AM