...CABELLERA ERA DE TRENES
El pasado día 27 se celebró en Palol de Revardit (Girona) la entrega de premios del IV Concurso de Poesía "San Jordi", 2008, en su modalidad de castellano y catalán.
Fue un acto muy emotivo y me transportó a otros tiempos en que con gran ilusión formaba parte de diversos colectivos poéticos y estaba inmerso en la vida cultural que subyace bajo la cultura oficial o reconocida por el gran público y los medios. Al leer mis versos recordé aquella primera lectura en la Casa de Cervantes vallisoletana y aquella primera crítica: "Hay poeta. Y el nombre de Jesús Andrés como poeta logrado sonará en el futuro." La primera frase es acertada. Poeta lo hubo siempre y lo habrá hasta el día del último viaje de que hablaba Machado. En cuanto a la segunda..., no es que me quite el sueño el hecho de aparacer, siquiera sea como poeta menor,en los libros de texto. Y reconozco que he sido un Guadiana perezoso, que no ha puesto todo el ímpetu preciso para discurrir a cielo descubierto por la geografía literaria de ese país. Pero la ilusión permanece y se consolida mi verso cuando encuentro gente que, sin ningún motivo de adulación, reconoce que le gusta lo que escribo. La ilusión permanece y el tiempo que da y quita razones, como diría el ínclito José María Garcia, aún no ha dicho la última palabra.
Fue un acto emotivo y entrañable ante un público, si no numeroso, si noble, entendido y entregado, pero faltaron poetas, no del Grupo Plomes Poètiques, que con tanta ilusión y esfuerzo mantiene viva la llama lírica en aquel pequeño rincón, pero si de los veintiseis galardonados de los que sólamente dos asitimos al acto. Cierto que muchos son de lugares lejanos, incluso allende los mares y otros excusaron su presencia, pero faltaron poetas, ¿o no?
Y, como colofón, quiero reproducir el poema "Viaje", de Dámaso Alonso, en el que me inspiré para dar título a mi trabajo "Cabellera de trenes" y recordar el enlace a " Plomes Poètiques", donde se podrá, en breve, otener información del Certamen.
Viaje
…Cabellera era de trenes
la tarde. Y era una sed
de rutas la mar salada.
Y a mi corazón le dije
-como a un perro-:
“¡Vamos! ¡Hala!”
…A mi corazón, que estaba
latiendo y llorando, sordo,
sobre la tierra desnuda
y desolada.
(1923)
Dámaso Alonso
De Poemas puros, poemillas de la ciudad

Fernando dijo
Suele ser lo comun...
El vate se esconde
Enhorabuena¡¡
29 Abril 2008 | 08:46 AM