Era otoño y el viento levantaba
las hojas de tu falda,
en tus muslos yacían,
las arenas del alba.
Era otoño y evidenciaba el cielo
el fin de aquel verano.
Sobre tus duros senos
la sombra de mis manos.
Era otoño y aún entre mis dedos,
como un can solitario,
guardaba yo el aroma
del cáliz de tu sexo.
Era otoño. Caían de tan alto
los besos ya perdidos
con su sabor a estaño
hasta tus pies calzados.
Era otoño. Se aromaba de olvido
tu cuerpo de verano,
desnudo en los rincones
del viento calcinado.
Era otoño y un polvo sometido
dejaba en las aceras
sus manos sin olores,
su amarilla tristeza.
Era otoño. Tu piel ya no eran lomas
rendidas a mi tacto,
ni laderas tus muslos,
ni tu vello, preámbulo.
Ni mi sedienta lengua se saciaba
de humedad en tus labios
abiertos como fresas
lascivas a mis manos.
Ni en tu pubis tejían mis arañas
con hilos de saliva
los pilares del alba,
su cobijo de sombra.
Ni su sangre dejaba, extenuado,
fluir para futuros
encuentros con tu fuego
mi marchitado orgullo.
Los recuerdos llovían con su lenta
tristeza. Era otoño.
De tan casto el ocaso
se vestía de barro.


Buena tarde¡
Hola, bello escrito, interesantes imágenes poéticas...es el otoño estación que inspira a los enamorados, lleva a la nostalgia y a una lluvia de recuerdos...también de hojas.
Un beso.
Precioso poema. Me quedo con la belleza de ese verso que dice: "Era otoño, se aromaba de olvido tu cuerpo de verano".
Un abrazo.
Precioso poema. Me encantó el verso que dice; "Los recuerdos llovían con su lenta tristeza". Saludos.
ojalá cada estación del año nos trajera recuerdos como este.
bonitas palabras.
saluditos.
Me qudo con esa bella imagen del beso... que vuele mi imaginación, alto, alto, más alto!!!
Gracias, Laurencia, Anael, Golosinas, Melita, Juan, Fernando.
Gracias, de verdad, amigos, por vuestros comentarios y por leerme.
Por vosotros merece la pena seguir en la brecha y no dejar de escribir y de leer vuestros escritos.
Un saludo a todos.