El luto es amarillo cual la pena

de un otoño cruel y del ocaso,

amarilla de andenes y retraso

languidece la vida su azucena.

Amarillo es el sol y su condena,

el veneno en el fondo de aquel vaso

apurada la bilis del fracaso,

amarilla la cera sin colmena.

Amarilla de espera la bandera

que nunca vio cumplida su victoria,

la pálida y temida mensajera,

amarillo es el oro en vanagloria,

el membrillo que aroma la madera

y este punto final de toda historia.