Romances de nombre amargo V. PAZ
PAZ
Se me escapa el momento
de las manos al agua
dibujando en el aire
coleteos de plata.
El viento tiene perfil
de un caballo que pastara
sobre el eterno pinar
y la alameda del agua.
Inmensidad de la tarde,
mórbida calma acostada
sobre noveles amores
que no conocen el alba.
Amores para el recuerdo
-una música nostálgica
les irá lamiendo el alma-,
amores para el recuerdo
como un montón de metralla
incrustada en la rodilla
y una guerra mal ganada,
amores para el recuerdo,
para la noche callada,
contra la hierba fecunda
la soledad de las sábanas.
Tú y yo, peregrinos, solos,
con las manos enlazadas,
ignorantes de los peces,
en la silueta del aura,
tú y yo, desaferrados,
en la locura inconcreta,
en la paz de las palabras
que nadie pronuncia y nadie
podrá nunca silenciarlas,
idílica paz mecida
en la luz de las miradas.
Eres el instante inmóvil,
el dulce trino en la rama
que se mece blandamente
bajo el soplo de tus alas.
Eres el beso profundo
que brota de la fontana
y pasa bajo los álamos
enfrescando la mañana.
Eres... Y para perderte
pongo tu nombre en mi alma,
para perderte y ganarte
empuño fuerte la espada.
Y te has de marchar tèmprano
con heridas en la espalda,
sangrando te has de alejar
por horizontes de casas.
Eres amante perfecta
para un espacio sin camas,
para una noche sin perros,
para las nubes de escarcha
que lloran sobre las puertas
de las últimas moradas.
Se me escapa el momento
de las manos al agua
dibujando en el aire
coleteos de plata...
De "Siete romances de nombre amargo y un romance sin nombre"
DE DONCE NACE EL VIENTO, 1989

