Amo tu dura carne parada bajo el tiempo
José Luis Hidalgo (1919-1947), excelente poeta y pintor que vio truncada su existencia, nos dejó algunos libros de versos memorables. Hoy quiero recordarle con dos composiciones publicadas en la revista "Corcel", Madrid, 1947.
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PIEDRA
Amo tu dura carne parada bajo el tiempo
que sobre ti transcurre con su lenta ceniza.
Aquí no gimió nunca esa humana tristeza
que a su sangre consume lo mismo que una herida.
Has sido siempre piedra cerrada para el mundo,
roca inmutable y ciega que no bajó a la vida,
helada, pura y blanca, parada en las edades
mientras un mar oscuro bramaba en tus orillas.
Tus sienes han rozado una mirada dulce
de renos asombrados huyendo con la brisa,
y tu bulto sin nombre han olido en la noche
los hombres de los bosques, bajo la lluvia lívida.
También el agua quiso, tu corazón buscando,
bajar siglos y siglos y darte su caricia;
y el fuego, entre las sombras, creció para buscarte,
y el sol tocó tu carne con su llama fulmínea.
Por eso yo te amo, sorda forma implacable,
porqu existes eterna y, como un dios, nos miras.
Te amo, sí, te amo. Mientras tú permaneces
un astro arriba muere, mi corazón delira.
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SÓLO PIEDRA
Aquí murió el deseo, nadie canta;
la luz, como en la noche, se detiene.
Aquí nadie ha nacido, porque nadie
puede nacer en donde nadie muere.
Su carne es inhumana, no amó nunca;
no brilló, como el agua, en su corriente;
nunca, como la flor, brotó ligera;
no voló, como el pájaro, celeste.
El cielo pasa en nubes, hiela o quema;
la tierra sufre y brama, oscuramente.
La piedra, como un dios oculto y sordo,
encerrada en sí misma permanece.

Anael2007 dijo
Bonitos poemas. Un saludo y buen fin de semana. Anael.
2 Febrero 2007 | 07:05 PM