Y el hombre, que era un árbol, ya es un río.
Antes que nada, aclarar que en mi última entrada omití, por lo avanzado de la hora, que el verso "el soneto es el rey de los decires", usado por Ramón García Mateos y citado por mí, es original de Blas de Otero. Cuando me dí cuenta no podía ya corregirlo. Al césar lo que es del césar. Y, como desagravio, reproduzco el soneto títulado "SU ÍNTIMO SECRETO",del poeta bilbaíno que pidió la paz y la palabra en plena dictadura, sin dejar nunca de hablar en castellano:
El soneto es el rey de los decires.
Hermoso como un príncipe encantado,
con una banda azul, cuadriculado
para que dentro de él ardas, delires.
Es preciso que bogues raudo y gires
entre sus olas y su muelle alzado:
quede tu pensamiento destrozado
cuando te lances de cabeza y vires.
Yo tengo en cada mano un buen soneto,
como dosremos de marfil y oro.
Yo conozco su íntimo secreto.
Es un silencio pronunciado a coro
por un labio desnudo, blanco, inquieto
y otro labio sereno, abril sonoro.

Y para acabar, por ahora con el poeta que que nos dejó esta sencilla poética:
Escribo
hablando
un soneto de "Ángel fieramente humano":
La tierra
De tierra y mar, de fuego y sombra pura,
esta rosa redonda, reclinada
en el espacio, rosa volteada
por las manos de Dios, ¡cómo procura
sostenernos en pie y en hermosura
de cielo abierto, oh inmortalizada
luz de la muerte hiriendo nuestra nada!
La Tierra: girasol; poma madura.
Pero viene un mal viento, un golpe frío
de las manos de Dios, y nos derriba.
Y el hombre, que era un árbol, ya es un río.
Un río echado, sin rumor, vacío,
mientras la Tierra sigue a la deriva,
¡oh capitán, mi capitán, Dios mío!
BLAS DE OTERO

Anael dijo
Hola Jesús. Bonitos sonetos. Aclarado el error. Yo estoy intentando hacer sonetos pero es complicado. Hay que jugar mucho con las palabras para que cuadren en la estrofa pero el efecto final es maravilloso. Un saludo. Anael.
31 Enero 2007 | 02:59 PM