que dan su mano abierta como fruto de olivos
Poco a poco, paso a paso, verso a verso, van visitando este blog, tan incipiente aún, tan alicorto, tan inexperto, nuevos amigos, destilando, como buen licor, sus comentarios. A todos, gracias. Y, para todos, estos versos:
Las manos herramientas y el cuerpo como un cauce
donde discurre el alma, el alma que era un vuelo
y se quedó en el agua como un pequeño cielo
donde llora sus lágrimas frágiles un sauce.
Es todo lo que tengo y con ello me basto,
con ello y mis amigos, poetas siempre vivos
que dan su mano abierta como fruto de olivos.
Es todo lo que ofrezco al fuego como pasto.
Al fuego, al mar, quién sabe cuál es nuestro destino.
Yo vivo entre dos soles. Es todo lo que sé.
Lo demás son anhelos que dibuja mi fe
sobre la pura forma del cristal y del pino.
Y, hablando de amigos, quiero recordar a Carlos Casado en sus versos:
POETAS DE AYER
A esos amigos de ayer
que nos dejaron decretos,
testamentos de las épocas
escritos en prosa o verso.
A los que dieron sus vidas
y deshojaron sus cuerpos,
desnudándose en el alma
para mantener despierto
al pueblo que les reclama
y al que le dieron cimientos,
alientos para vivir
tantos días de sufrimiento.
¡Poetas de todo el mundo
no podrán nunca estar muertos,
pues mientras exista el hombre
exisr¡tirán en el recuerdo
de tantas noches malditas
que soñaron pan los pueblos,
de tanta gnete dormida
y ocultada bajo el tiempo!
Poetas de todo el mundo
se alimentan del misterio
entrañable del amor
que nos infunden sus versos.
