En este año que celebramos el centenario de Miguel Hernández, se nos ha ido, como de lluvia, Miguel Delibes.
Poco puedo decir de él que otras voces más sapientes y cercanas a su figura no hayan dicho ya en los innumerables post, artículos, notas, aparecidos en Internet y la Prensa.
Como ocurre en estos casos releeremos sus escritos, hablaremos bien de su persona y de su estilo tan genuino, para luego ir dejándolo arrinconado hasta que su centenario lo devuelva un momento ante los ojos de quienes estén para verlo. Es ley de vida. Y el escritor, como figura pública, al menos en su obra, sufre estos vaivenes.
Para quienes gustamos de la Literatura su particular universo continuará poblando de vida los estantes de nuestras librerías. Se ha ido el hombre, el gran escritor, el vallisoletano que llena de orgullo a sus paisanos, nos queda su obra, esa Castilla inculta y sabia que el tiempo ya no podrá atrapar entre sus garras de olvido y muerte.
Descansa en paz, Miguel, paisano, compañero, hermano.
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